esta diseñado para que aparezca iun cuento por mes co n el fin de entretenerse . emocionarse, divertirse y sentie pacer si el cuento gusta..
jueves, 21 de noviembre de 2019
jueves, 14 de noviembre de 2019
miércoles, 24 de octubre de 2018
domingo, 24 de junio de 2018
DON
SISTO
Ana
María Caillet Bois - Córdoba Capital
Esta
noche no voy a dormir, yo me conozco. La ansiedad me da vueltas alrededor como
cuando voy a la calesita.
Tengo
cinco años y mañana comienzo primer grado; cuelga un blanco delantal que me
asusta, los moños para el cabello, todo preparado.
Me
levanto del almuerzo sin probar bocado, a las trece horas deberé estar en la
escuela.
Nos
sientan a mi hermana gemela y a mí en
sillas diferentes y mi hermana mayor y mi mamá nos peinan, nos ponen el
delantal, los zapatos nuevos y un portafolio más grande que nosotras,
Mamá
y su mejor amiga y vecina nos llevan de la mano.
Mis
ojos asombrados van cada vez más abiertos, siento una mezcla de alegría,
curiosidad y un poco de miedo.
En
el portón, que da al patio de la escuela, la primera sorpresa. Hay
un señor sentado en el suelo y todos los chicos alrededor de él. Tiene un gran
canasto con facturas cubierto con una
servilleta amplia y blanca.
Yo
veo todos los chicos mayores con monedas en la mano y mamá pone en las mías la
misma cantidad y me dice que elija lo que voy a comer en el recreo.
Una
sonrisa enorme, la del señor que tiene los ojos distintos. Mira siempre para arriba, me explican que es
ciego, que no puede verme pero que siente que estoy ahí.
--A
vos, Chiquita, cuál te gusta, la de crema pastelera --
¿Don
Sisto tiene los ojos en la sonrisa? Le pregunto a mamá, sino cómo sabe cuál es
la que me gusta.
Ana
María Caillet Bois
lunes, 28 de mayo de 2018
la gota
La gota
ANA MARIA CAILLET BOIS
El
aire dormido en el jardín espera…
De
pronto se despierta en un callado silencio.
Cae
con fuerza, las calles de tierra se vuelven lodo.
Salgo
a chapotear bajo la lluvia, siento el barro pegado a mis zapatos recién lustrados.
Necesito
llenarme de gotas: gordas, grandes, de seda, pero, una gotita chiquita ,
traviesa, cae por mi flequillo y se posa en mi nariz, me hace cosquillas. De un
solo salto certero se instala en mi boca.
Trato
de no hablar, no quiero que se muera, pero el temblor de mis labios cuando me
besa me
llena
de una algarabía gozosa.
Recorre mi cuerpo con pereza y cae
transparente, distinta.
La
sigo, llega a la esquina , dobla a la derecha,
corre hacia el jardín y salta mansamente entre las rosas.
Me alejo,
siento un cosquilleo de miedo, la pequeña gota me sigue, trepa a mis zapatos
recién lustrados, recorre mi cuerpo, besa mis labios, se posa en mi nariz y se
esconde en mi flequillo. Lo usa de trampolín y se va nadando por las calles de
mi pueblo.
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